
Linda Elizabeth Borden, es el nombre completo de la directora de cine Lizzie Borden quien a partir de los 11 años y a causa de la burla de sus compañeros de colegio quienes la llamaban Elsie, ya que la mascota de una marca de leche con la que Lizzie comparte apellido se llamaba así; ella decide nombrarse igual a su homónima la muy reconocida “Asesina del hacha”, Lizzie Borden.
Borden licenciada en historia del arte incursiona en el cine sin tener ninguna preparación formal y en 1976 debuta en el Anthology Film Archives de Nueva York con su polémica cinta documental Re-grouping, la cual sufrió un boicot por parte de sus protagonistas)quienes no permitieron que exhibiera la película completa), para luego ser presentada en el Festival de Edimburgo y posteriormente permanecer enlatada durante casi 4 décadas.
Más tarde dirige a la que se convertiría en una obra de culto feminista “Born In Flames” 1983, una ciencia ficción afrofeminista-lésbica, cuya trama se establece diez años después de la Revolución Cultural Democrática Socialista de los Estados Unidos y su consecuente celebración por haber supuestamente haber alcanzado la igualdad entre los sexos. Por supuesto, en la práctica no se ha creado ninguna igualdad ; las mujeres siguen siendo discriminadas en el lugar de trabajo, atacadas sexualmente en la calle y subvaloradas en el hogar, a pesar de los mensajes oficiales ofrecidos por los medios de comunicación. Así es como veremos a cuatro grupos de mujeres actuando por separado contra los desafíos a estas desigualdades estructurales; Las activistas del Ejército de Mujeres, las periodistas académicas y dos estaciones de radio subterráneas están compuestas de mujeres pobres, mujeres no blancas, lesbianas y mujeres blancas de clase media. Cuando estos grupos dispares se unen, toman con éxito la última fuente de poder: los medios.
Esta película le tomó a Borden 5 años de su vida,como lo cuenta ella misma en este breve extracto de la entrevista realizada por Caiman cuadernos de cie en marzo de 2017 en España, donde se presento una retrospectiva de sus primeras películas en La Casa Encendida:
Con Born in Flames quería hacer una película más inclusiva, pero no conocía a ninguna mujer negra. Por otra parte, no quería ir a la Escuela de Cine porque temía que me sucediera lo mismo que en la de Arte, que acabara destruyendo mi pasión. Born in Flames parte de una premisa: 10 años después de una revolución socialdemócrata, todavía se considera a las mujeres ciudadanas de segunda clase. Así que tenemos a toda una serie de colectivos femeninos que tienen que aliarse a fin de cambiar las cosas. Pero era necesario que se oyeran voces muy diversas. No podía utilizar solo a las mujeres que conocía, como Kathryn Bigelow (que tiene un pequeño papel) y otras personas como ella vinculadas al colectivo Art & Language. Así que me dediqué a fichar mujeres que encontraba en diferentes sitios: a Jean Satterfield, que interpreta a Adelaide Norris, la solía ver jugar a basquet en el WMCA, otras participantes las encontré en bares gays, por las calles… Algunas abandonaban porque fue un proceso que se alargó cinco años y tampoco podía pagar demasiado. En una Escuela de Cine me hubieran disuadido de seguir con semejante proyecto, porque allí todo tiene que seguir un orden. Y en mi caso ni tan siquiera estaba claro lo que estaba rodando, no era un documental pero tampoco la típica ficción. Para mí se trataba de un proceso de búsqueda. Necesitaba saber cuál era mi postura desde el feminismo a la hora de cuestionar no tanto la idea de sexualidad como la de poder, sobre todo la de poder político, porque la película se hizo en plena era Reagan. Muchas de las preguntas que se plantean en el film siguen plenamente vigentes, con la diferencia que hoy la situación para las mujeres es mucho peor.
Muchos de los planteamientos que se establecen en esta película siguen aún vigentes a treinta seis años de distancia entre las feministas, muchas cosas aun no han cambiado haciendo un paralelismo entre la realidad de la película y su avance hacia la igualdad entre los sexos y la situación de las mujeres en la actualidad y los pedimentos de las feministas de la segunda ola hacia la igualdad entre los sexos, que aún no se han visto del todo cumplida en la práctica cotidiana.
La película transgrede la narrativa cinematográfica y la construcción psicológica del personaje principal para dar paso a un relato coral, donde ninguno de los personajes esta por encima de otro, y dándole voz a un grupo muy poco representado en el cine el de las mujeres racializadas-lesbianas. Borden hace uso de una estética documental para construir esta ficción futurista, que aborda varios de los temas que le causaban duda a ella y a muchas de las protagonistas del filme; ya que la mayoría de los personajes fueron interpretados por actrices no profesionales, Honey la cantante punk Adele Bertei, la activista Flo Kennedy entre otras. Es interesante la manera en que aborda la sexualidad de las mujeres dentro de la película, sin utilizar el cuerpo femenino como disfrute del placer masculino.
Los diálogos son improvisados, los cortes dentro del ritmo de la película son abruptos, por momentos se pierde la claridad del sonido y la música suele oírse por arriba de los diálogos o el sonido ambiente, la continuidad se pierde debido al tiempo transcurrido en el rodaje de la película que la llevo a filmar escenas con años de diferencia, todo esto no hace desmerecer ni el filme, ni su trama, que muestra no sólo las dudas de Borden sino de muchas feministas, aún en la actualidad.
La mayoría de las películas de la cinematografía de Lizzie Borden, no se encuentran accesibles al público, pero pueden encontrar esta Born In Flames perdida en youtube o en archive.org por si les interesa verla y les dejo el trailer original.

https://www.youtube.com/watch?v=_yUYIbUSgFs